Finalmente la salida a Pirineos se ha suspendido por culpa del clima. Entonces Yamil, Lore y yo hemos decidido optar por ir a la Sierra de Gredos a escalar. En concreto iremos a la zona de Galayos.
Para el que no lo conozca Galayos es una zona de escalada clásica (aplicando el adjetivo clásica tanto a la zona como al tipo de escalada). Hay muchos croquis por internet como estos.
Como en otras ocasiones llevaré el spot, aunque en este caso es menos útil. En las vías de escalada hay muy poco movimiento horizontal, así que en el tracking saldrán todos los puntos superpuestos. En cualquier caso la aproximación si aparecerá, así que el que la quiera consultar lo puede hacer en este enlace.
El viaje lo haremos el miércoles por la noche, así que el jueves haremos la aproximación al refugio. Si nos da tiempo haremos alguna vía facilita o nos daremos un pateo para conocer la zona. Los días de escalar hasta hartarnos serán el viernes, sábado y domingo y ya luego volveremos. Estamos barajando las vías a hacer, pero seguro que el Gran Galayo no se nos escapa. Es probable que incluso le tiremos a algún largo de V, con lo que superaremos nuestro grado máximo de escalada clásica.
Espero volver con muchas fotos chulas y poder contar algo interesante por aquí.
lunes, 19 de julio de 2010
lunes, 12 de julio de 2010
Cara Norte del Mulhacén
Hola a todos.
Hace ya mucho que no posteo, con esto de la búsqueda de empleo he estado muy liado, y además salvo esta actividad que os voy a contar no he hecho muchas otras cosas. Por suerte eso puede ser que cambie pronto porque si el tiempo acompaña la semana que viene iré al Pirineo con Yamil y Lore.
Bueno, la actividad que os voy a contar ahora la tenía pendiente desde hace mucho tiempo y por fin este año se dieron las condiciones necesarias para hacerla. Este año, como bien sabéis ha caído mucha nieve en la sierra y se han podido hacer actividades invernales hasta muy entrada la primavera. Así que en mitad de Mayo decidimos calzarnos crampones, coger los piolets y tirarle a una de las vías más bonitas de la sierra en invierno.
Mis compañeros de fatigas esta vez fueron Yamil (of course), Marcos y Vane. Estos últimos no han aparecido anteriormente en este blog. Son del club Treparriscos, como yo y se están iniciando ahora en actividades invernales.
La actividad duró dos días. El primero nos aproximamos al refugio de la Caldera y el segundo hicimos la cara norte y volvimos a bajar. Para hacer semejante hazaña tuvimos que cargar unas buenas mochilas, con la comida, los sacos, aislantes, el gas, agua y los útiles de escalada (incluyendo cuerdas, tornillos, fisureros y demás). Ahí vimos que lo primero que hay que trabajar es el arte de preparar una mochila razonable en la que no falte nada esencial, pero que no pese un quintal. En esta foto se puede ver que la mochila de Vane era más grande que ella.
La salida la hicimos desde el punto más alto donde se puede dejar el coche. Una vez allí seguimos la cresta hasta la caldera. Al principio íbamos sin pisar nieve, pero a medida que nos acercamos la cosa se fue poniendo más interesante y tuvimos que calzarnos los crampones.
Esta parte era técnicamente muy sencilla, pero aún así había que ir con cuidado. Tuvimos un par de medias laderas muy sencillitas pero con bastante caída, así que la prudencia mandaba ponerse los crampones y llevar el piolet por si acaso. No hay que olvidar que muchas veces los accidentes ocurren en las partes más sencillas. De hecho había gente haciéndolo sin crampones, lo que a mi personalmente me pareció una locura.
Sin mucho contratiempo llegamos al refugio de La Caldera. Aunque ya estaba bien entrada la primavera la cantidad de nieve que ha caído este invierno hizo que nos encontráramos el refugio totalmente cubierto de nieve. Por suerte la gente del refugio Poqueira habían dejado una pala y ya habían abierto hace tiempo un caminito para entrar.
Dentro del refugio por supuesto había entrado la nieve, pero se podía estar. Las camas y la mesa estaban secas, que era lo que más importaba.

De ahí para abajo ya fue todo muy facilito. No había nieve por la arista salvo un par de neveritos que hicimos sin crampones ni nada. De allí al coche ya sólo hubo que superar el cansancio y otra vez el peso de las mochilas. En definitiva una experiencia chula y ganas de volver a repetirla.
Hace ya mucho que no posteo, con esto de la búsqueda de empleo he estado muy liado, y además salvo esta actividad que os voy a contar no he hecho muchas otras cosas. Por suerte eso puede ser que cambie pronto porque si el tiempo acompaña la semana que viene iré al Pirineo con Yamil y Lore.
Bueno, la actividad que os voy a contar ahora la tenía pendiente desde hace mucho tiempo y por fin este año se dieron las condiciones necesarias para hacerla. Este año, como bien sabéis ha caído mucha nieve en la sierra y se han podido hacer actividades invernales hasta muy entrada la primavera. Así que en mitad de Mayo decidimos calzarnos crampones, coger los piolets y tirarle a una de las vías más bonitas de la sierra en invierno.
Mis compañeros de fatigas esta vez fueron Yamil (of course), Marcos y Vane. Estos últimos no han aparecido anteriormente en este blog. Son del club Treparriscos, como yo y se están iniciando ahora en actividades invernales.
La actividad duró dos días. El primero nos aproximamos al refugio de la Caldera y el segundo hicimos la cara norte y volvimos a bajar. Para hacer semejante hazaña tuvimos que cargar unas buenas mochilas, con la comida, los sacos, aislantes, el gas, agua y los útiles de escalada (incluyendo cuerdas, tornillos, fisureros y demás). Ahí vimos que lo primero que hay que trabajar es el arte de preparar una mochila razonable en la que no falte nada esencial, pero que no pese un quintal. En esta foto se puede ver que la mochila de Vane era más grande que ella.
La salida la hicimos desde el punto más alto donde se puede dejar el coche. Una vez allí seguimos la cresta hasta la caldera. Al principio íbamos sin pisar nieve, pero a medida que nos acercamos la cosa se fue poniendo más interesante y tuvimos que calzarnos los crampones.
Esta parte era técnicamente muy sencilla, pero aún así había que ir con cuidado. Tuvimos un par de medias laderas muy sencillitas pero con bastante caída, así que la prudencia mandaba ponerse los crampones y llevar el piolet por si acaso. No hay que olvidar que muchas veces los accidentes ocurren en las partes más sencillas. De hecho había gente haciéndolo sin crampones, lo que a mi personalmente me pareció una locura.
Sin mucho contratiempo llegamos al refugio de La Caldera. Aunque ya estaba bien entrada la primavera la cantidad de nieve que ha caído este invierno hizo que nos encontráramos el refugio totalmente cubierto de nieve. Por suerte la gente del refugio Poqueira habían dejado una pala y ya habían abierto hace tiempo un caminito para entrar.
Dentro del refugio por supuesto había entrado la nieve, pero se podía estar. Las camas y la mesa estaban secas, que era lo que más importaba.
Allí en el refugio conocimos a bastante gente que estaba en una situación parecida a la nuestra. La mayoría iba también a hacer la cara norte. Empleamos el resto de la tarde/noche en derretir nieve, cenar y reponernos para el día siguiente.
Pudimos dormir sin estrechamientos , no hizo nada de frío (usando los sacos de invierno, claro está) y al día siguiente nos levantamos todos a las 6 de la mañana para atacar la vía con buenas condiciones. Como éramos varios grupos dejamos espacio entre unos y otros y a nosotros nos tocó desayunar mientras otros le iban tirando.
La aproximación a la vía es muy evidente una vez se sale del refugio, y se puede hacer incluso de noche. Sin embargo después hay que hacer una media ladera que es algo peligrosa y es recomendable esperar a tener algo de luz. Cuando llegamos allí ya estaba amaneciendo, por lo que no tuvimos que esperar.
Como ya digo la primera media ladera es quizás la parte más delicada, además tiene bastante patio. Por suerte en algunos sitios no hay piedras esperándote si caes, pero aún así lo mejor sin duda es no caerse. Hay que ir con mucho cuidado, clavando bien todas las puntas de los crampones y los piolets. En caso de duda siempre hay que usar la técnica frontal.
También tiene su parte de descenso, con la que hay que tener un cuidado extremo.
Después comienza la subida propiamente dicha. La pendiente es muy elevada, pero al ser una subida y tener las huellas marcadas era bastante más fácil que la media ladera. Eso sí, la exposición es mucho mayor, a partir de que empiezas a subir ya sí que no puedes permitirte un despiste.
En la subida tuvimos un pequeño percance. Uno de los piolets de Vane se calló, pero con la suerte de que se quedó encajado unos 20 metros más abajo. Como subir con un solo piolet no es nada recomendable Yamil, que es el más experimentado, bajó a recogerlo. Mientras yo monté una pequeña reunión para que pudiéramos esperarlo seguros. Durante toda la vía se pueden montar reuniones de forma segura y rápida. Esta en concreto la hice echándole un lazo de cuerda a una roca enorme.
Con el piolet recuperado seguimos nuestras andanzas. El siguiente obstáculo con el que contábamos era con un resaltillo de hielo que hay que escalar. Desgraciadamente el hielo estaba en penosas condiciones y tuvimos que bordearlo. Realmente nos hacía mucha ilusión hacerlo, pero ya habrá otras ocasiones.
Finalmente decidimos tirarle por una salida que no es la más directa, tenía un poco de mixto así que decidimos sacar las cuerdas. Yamil montó primero una reunión a cañón y ya me aventuré yo a tirarle de primero.
De esta parte no hay fotos porque fue algo más delicado. No era fácil proteger el largo, a pesar de que había mucha roca, por otro lado tampoco era demasiado difícil. Lo malo fue que no dieron las cuerdas de sí como para llegar arriba, así que tuve que montar otra reunión y ya después salir de allí. Con tanto lío los pies se nos quedaron helados.
Finalmente nos hicimos la foto de la cumbre.
lunes, 26 de abril de 2010
Corredor del Veleta
El pasado sábado fui con Yamil al corredor del Veleta. Esta es una muy típica ruta alpina de Sierra Nevada que por diversos motivos nunca había realizado. Fue una experiencia muy interesante, aunque las condiciones de la nieve ya son bastante malas.
Decidimos salir a las 7:00 y ese fue nuestro principal error. Dado el calor que hace ya si se quiere hacer una actividad invernal hay que estar preparado mucho más temprano. Hay que tener en cuenta el tiempo que se tarda en subir a la sierra y en hacer la aproximación. Sin duda habría que haber salido al menos dos horas antes.
La aproximación es la subida normal al Veleta, evidentemente. Encontramos en este tramo una nieve muy buena, que nos permitió avanzar con rapidez. Desde la Hoya de la Mora tardamos algo más de dos horas en llegar hasta el punto de rápel donde bajamos al corredor. La subida la hicimos por el camino habitual, aprovechando las pistas de esquí cuando iban en nuestra dirección (a esa hora no baja nadie y es más difícil que se choquen contigo).

El rápel por el que bajamos al corredor está pasadas las posiciones. Es fácil de encontrar, sólo hay que dirigirse hacia el Veleta por la cresta hasta llegar a una roca que tiene otra a modo de sombrero. Aquí la tenéis desde lejos

y aquí ya más de cerca

El paso se hace por detrás de la piedra, por ese colladito que se ve en la foto. Allí hay una reunión muy buena con dos argollas sujetadas con parabolts y una chapa. En cualquier caso hay que tener mucho cuidado, porque es una zona donde se forman cornisas de nieve y si pisas donde no debes te puedes ir para abajo (muchos metros). Lo mejor es no separarse nada de la piedra y asegurarse en cuanto se acerca uno a la reunión.
Desde allí ya se puede ver el corredor (abajo en esta misma foto se puede apreciar la cornisa que se había formado y que no hay que pisar).

Se puede ver que había gente ya dirigiéndose hacia el corredor. En ese momento no lo sabíamos, pero eran compañeros del Treparriscos. También se puede ver que para llegar al corredor hay que hacer una media ladera bastante inclinada. Esa es sin duda la parte más peligrosa, más que encarar el corredor en si. Está muy expuesta y tiene mucha inclinación, lo que sumado a la nieve blanda hacía muy trabajoso el avance.
En esta otra foto se puede ver el camino que hace el corredor, que es bastante impresionante.

Después de hacer el rápel nos dimos cuenta de que la nieve en esta zona estaba mucho peor que en en la subida. En cualquier caso era lo suficientemente buena como para hacer la actividad, y las otras posibilidades de salida tampoco eran más seguras. Así que decidimos tirar para adelante. La parte más difícil sin duda fue la media ladera.

En esta otra foto se puede ver a Yamil clavando bien sus crampones (en este momento la nieve no estaba demasiado blanda)

En estas se puede apreciar mejor la huella que se iba quedando.


Después de mucho sudar (literalmente) llegamos al corredor. Esta parte fue más fácil al poder abandonar ya la media ladera y la nieve estaba ligeramente mejor. Por otro lado el cansancio ya hacía mella y la subida se me hizo un poco eterna. Finalmente llegamos a la parte donde el corredor termina y empieza la roca. Una vez allí hay dos posibilidades, o escalar en mixto hacia la cumbre o rapelar hacia Los Machos. La segunda estaba algo más complicada, porque la nieve había cubierto la reunión.
Allí arriba nos reunimos con nuestros compañeros del club. Para facilitar las cosas Vane decidió venirse con nosotros mientras los demás subían y así hicimos una cordada de tres. Afortunadamente me tocó a mi abrir toda esta parte.
En esta foto se puede ver un trazado aproximado del primer largo.

La vía se podría hacer entera hasta arriba con dos cuerdas de 60 metros, pero algo enredó mis cuerdas y tuve que parar a la mitad a montar una reunión. Allí nos reunimos los tres (de ahí el nombre) y seguí para arriba.

Aquí se puede apreciar (más o menos) la reunión.

Está montada en una piedra bastante grande, pero suelta. Por eso monté otra alternativa arriba con dos fisureros, que trabajaría en caso de fallar la primera. La subida del segundo largo fue por la famosa Fidel Ferro.
De ahí hasta arriba fue bastante fácil y arriba, como no, nos hicimos la foto de rigor.

De ahí un par de horas (algo menos) hasta el coche y a casita con la tarea hecha.
Decidimos salir a las 7:00 y ese fue nuestro principal error. Dado el calor que hace ya si se quiere hacer una actividad invernal hay que estar preparado mucho más temprano. Hay que tener en cuenta el tiempo que se tarda en subir a la sierra y en hacer la aproximación. Sin duda habría que haber salido al menos dos horas antes.
La aproximación es la subida normal al Veleta, evidentemente. Encontramos en este tramo una nieve muy buena, que nos permitió avanzar con rapidez. Desde la Hoya de la Mora tardamos algo más de dos horas en llegar hasta el punto de rápel donde bajamos al corredor. La subida la hicimos por el camino habitual, aprovechando las pistas de esquí cuando iban en nuestra dirección (a esa hora no baja nadie y es más difícil que se choquen contigo).
El rápel por el que bajamos al corredor está pasadas las posiciones. Es fácil de encontrar, sólo hay que dirigirse hacia el Veleta por la cresta hasta llegar a una roca que tiene otra a modo de sombrero. Aquí la tenéis desde lejos
y aquí ya más de cerca
El paso se hace por detrás de la piedra, por ese colladito que se ve en la foto. Allí hay una reunión muy buena con dos argollas sujetadas con parabolts y una chapa. En cualquier caso hay que tener mucho cuidado, porque es una zona donde se forman cornisas de nieve y si pisas donde no debes te puedes ir para abajo (muchos metros). Lo mejor es no separarse nada de la piedra y asegurarse en cuanto se acerca uno a la reunión.
Desde allí ya se puede ver el corredor (abajo en esta misma foto se puede apreciar la cornisa que se había formado y que no hay que pisar).
Se puede ver que había gente ya dirigiéndose hacia el corredor. En ese momento no lo sabíamos, pero eran compañeros del Treparriscos. También se puede ver que para llegar al corredor hay que hacer una media ladera bastante inclinada. Esa es sin duda la parte más peligrosa, más que encarar el corredor en si. Está muy expuesta y tiene mucha inclinación, lo que sumado a la nieve blanda hacía muy trabajoso el avance.
En esta otra foto se puede ver el camino que hace el corredor, que es bastante impresionante.
Después de hacer el rápel nos dimos cuenta de que la nieve en esta zona estaba mucho peor que en en la subida. En cualquier caso era lo suficientemente buena como para hacer la actividad, y las otras posibilidades de salida tampoco eran más seguras. Así que decidimos tirar para adelante. La parte más difícil sin duda fue la media ladera.
En esta otra foto se puede ver a Yamil clavando bien sus crampones (en este momento la nieve no estaba demasiado blanda)
En estas se puede apreciar mejor la huella que se iba quedando.


Después de mucho sudar (literalmente) llegamos al corredor. Esta parte fue más fácil al poder abandonar ya la media ladera y la nieve estaba ligeramente mejor. Por otro lado el cansancio ya hacía mella y la subida se me hizo un poco eterna. Finalmente llegamos a la parte donde el corredor termina y empieza la roca. Una vez allí hay dos posibilidades, o escalar en mixto hacia la cumbre o rapelar hacia Los Machos. La segunda estaba algo más complicada, porque la nieve había cubierto la reunión.
Allí arriba nos reunimos con nuestros compañeros del club. Para facilitar las cosas Vane decidió venirse con nosotros mientras los demás subían y así hicimos una cordada de tres. Afortunadamente me tocó a mi abrir toda esta parte.
En esta foto se puede ver un trazado aproximado del primer largo.
La vía se podría hacer entera hasta arriba con dos cuerdas de 60 metros, pero algo enredó mis cuerdas y tuve que parar a la mitad a montar una reunión. Allí nos reunimos los tres (de ahí el nombre) y seguí para arriba.

Aquí se puede apreciar (más o menos) la reunión.

Está montada en una piedra bastante grande, pero suelta. Por eso monté otra alternativa arriba con dos fisureros, que trabajaría en caso de fallar la primera. La subida del segundo largo fue por la famosa Fidel Ferro.
De ahí hasta arriba fue bastante fácil y arriba, como no, nos hicimos la foto de rigor.
De ahí un par de horas (algo menos) hasta el coche y a casita con la tarea hecha.
Tajo del Chamizo
Durante mi periodo de estrés pretésico no tuve mucha oportunidad de practicar nada relacionado con el alpinismo. Principalmente por mi situación, pero también es cierto que el tiempo no ayudó mucho. Por suerte hubo una excepción, ya que el 4 de Abril me pude escapar para ir a escalar con Yamil.
Fuimos a Villanueva del Rosario a escalar El Tajo del Chamizo, una vía de clásica pura (sin reuniones ni un sólo parabolt), con lo que se convierte en la primera vía de estas características que escalo. El resultado fue una vía bastante larga y fácil, ideal para la gente que se quiera iniciar en escalada clásica, aunque nosotros hubiéramos agradecido algo más de dificultad.
Comienzo con una pequeña y personal descripción de la vía, para el que no esté interesado en leerlo entero:
Nombre: Tajo del Chamizo.
Pueblo más cercano: Villanueva del Rosario.
Número de largos: 7
Longitud: 350 metros aprox (no confundir con altura, aquí estamos teniendo en cuenta el zigzagueo de la cuerda y la inclinación).
Descripción de los largos:
1.- 50 metros IV
2.- 55 metros IV-
3.- 55 metros III+
4.- 35 metros IV
5.- 45 metros IV+ (piedras sueltas)
6.- 55 metros III
7.- 55 metros II+.
Recordad que la dificultad es muy subjetiva, esto es sólo nuestra valoración. Nos consta que hay gente que eleva el grado hasta V en algunos pasos.
Material necesario: Material personal de escalada (pies de gato, casco, arnés, asegurador, descendedor, agua, cabo de anclaje ...), dos cuerdas dobles o gemelas de al menos 60 metros, 14 cintas exprés, 2 juegos de mosquetones de seguro para reuniones (3 ó 4 mosquetones cada uno), al menos 7 cintas planas o cordinos de distintos diámetros (reservad siempre un par de ellos para las reuniones), 2 cintas planas o cordinos largos (2 ó 3 metros de diámetro al menos) para montar las reuniones (a veces los puentes están alejados unos de otros), un juego de friends y otro de fisureros.
Fuimos con Gustavo, un amigo del rocódromo y dos compañeros suyos que iban por delante nuestra abriendo la vía. De modo que no tuvimos pérdida. El comienzo de la misma está marcado por un mojón de cemento.

Un vez localizado este punto la vía es bastante evidente. Sólo hay que seguir la línea que sube por la crestecilla hacia arriba. El primer largo tiene unos 50 metros, lo abrió Yamil y allí montó una reunión a cañón.


Toda la vía es bastante sencilla de proteger, abundando las grietas y los puentes de roca. Esto simplificó mucho el montaje de reuniones y la autoprotección. El segundo largo me tocó a mi y tiene unos 55 metros. En la siguiente foto se puede ver lo sencillo que fue montar la reunión.

El siguiente largo también era de unos 55 metros, pero más fácil. En la siguiente foto se puede ver su recorrido.

La tercera reunión era también a prueba de bombas, aunque a esa no le hicimos foto. El cuarto largo fue más corto, unos 35 metros. no lo prolongamos porque serpenteaba bastante y se rozaban las cuerdas, además de que encontré un sitio para hacer una reunión rápida y segura. Aquí tenemos a Yamil terminando el largo:

y aquí la reunión, montada gracias a la colaboración de dos puentes de roca

El quinto largo fue algo más peligroso. Era seguro el más difícil de la vía (IV+ calculamos nosotros), pero además tenía muchas piedras sueltas. Por suerte como zigzagueaba mucho la probabilidad de que le cayera una piedra al asegurador (es decir, a mi) era muy baja. Aquí se puede ver el final de la vía.

y la reunión que montó Yamil, que usó dos puentes de roca y un friend (hubiera aguantado a un elefante)

El penúltimo largo era también facilito y tenía unos 55 metros. Al final había también unos puentes de roca excelentes donde asegurarse.

Finalmente Yamil terminó el trabajo. El último largo era ya muy fácil y nos llevó a un punto donde el resto se podía subir andando. Aquí se me ve saliendo ya de este último largo.

Una vez en este punto nos hicimos la foto de la victoria.

Desde arriba la vista impreionaba un poco, viendo la furgoneta en la que habíamos subido como un puntito blanco.

La bajada se hace por un caminito un poco feo. No es muy peligroso, porque no tiene tajo, pero sí bastante inclinación y piedras sueltas. Hay que ir con bastante cuidado.
En definitiva un día estupendo en mitad de una época de mucho estrés, una vía facilita pero entretenida y una oportunidad de refrescar y reaprender las técnicas de la escalada clásica. En breve postearé otra actividad realizada este fin de semana pasado, el corredor del Veleta.
Fuimos a Villanueva del Rosario a escalar El Tajo del Chamizo, una vía de clásica pura (sin reuniones ni un sólo parabolt), con lo que se convierte en la primera vía de estas características que escalo. El resultado fue una vía bastante larga y fácil, ideal para la gente que se quiera iniciar en escalada clásica, aunque nosotros hubiéramos agradecido algo más de dificultad.
Comienzo con una pequeña y personal descripción de la vía, para el que no esté interesado en leerlo entero:
Nombre: Tajo del Chamizo.
Pueblo más cercano: Villanueva del Rosario.
Número de largos: 7
Longitud: 350 metros aprox (no confundir con altura, aquí estamos teniendo en cuenta el zigzagueo de la cuerda y la inclinación).
Descripción de los largos:
1.- 50 metros IV
2.- 55 metros IV-
3.- 55 metros III+
4.- 35 metros IV
5.- 45 metros IV+ (piedras sueltas)
6.- 55 metros III
7.- 55 metros II+.
Recordad que la dificultad es muy subjetiva, esto es sólo nuestra valoración. Nos consta que hay gente que eleva el grado hasta V en algunos pasos.
Material necesario: Material personal de escalada (pies de gato, casco, arnés, asegurador, descendedor, agua, cabo de anclaje ...), dos cuerdas dobles o gemelas de al menos 60 metros, 14 cintas exprés, 2 juegos de mosquetones de seguro para reuniones (3 ó 4 mosquetones cada uno), al menos 7 cintas planas o cordinos de distintos diámetros (reservad siempre un par de ellos para las reuniones), 2 cintas planas o cordinos largos (2 ó 3 metros de diámetro al menos) para montar las reuniones (a veces los puentes están alejados unos de otros), un juego de friends y otro de fisureros.
Fuimos con Gustavo, un amigo del rocódromo y dos compañeros suyos que iban por delante nuestra abriendo la vía. De modo que no tuvimos pérdida. El comienzo de la misma está marcado por un mojón de cemento.
Un vez localizado este punto la vía es bastante evidente. Sólo hay que seguir la línea que sube por la crestecilla hacia arriba. El primer largo tiene unos 50 metros, lo abrió Yamil y allí montó una reunión a cañón.
Toda la vía es bastante sencilla de proteger, abundando las grietas y los puentes de roca. Esto simplificó mucho el montaje de reuniones y la autoprotección. El segundo largo me tocó a mi y tiene unos 55 metros. En la siguiente foto se puede ver lo sencillo que fue montar la reunión.
El siguiente largo también era de unos 55 metros, pero más fácil. En la siguiente foto se puede ver su recorrido.
La tercera reunión era también a prueba de bombas, aunque a esa no le hicimos foto. El cuarto largo fue más corto, unos 35 metros. no lo prolongamos porque serpenteaba bastante y se rozaban las cuerdas, además de que encontré un sitio para hacer una reunión rápida y segura. Aquí tenemos a Yamil terminando el largo:
y aquí la reunión, montada gracias a la colaboración de dos puentes de roca
El quinto largo fue algo más peligroso. Era seguro el más difícil de la vía (IV+ calculamos nosotros), pero además tenía muchas piedras sueltas. Por suerte como zigzagueaba mucho la probabilidad de que le cayera una piedra al asegurador (es decir, a mi) era muy baja. Aquí se puede ver el final de la vía.
y la reunión que montó Yamil, que usó dos puentes de roca y un friend (hubiera aguantado a un elefante)
El penúltimo largo era también facilito y tenía unos 55 metros. Al final había también unos puentes de roca excelentes donde asegurarse.
Finalmente Yamil terminó el trabajo. El último largo era ya muy fácil y nos llevó a un punto donde el resto se podía subir andando. Aquí se me ve saliendo ya de este último largo.

Una vez en este punto nos hicimos la foto de la victoria.
Desde arriba la vista impreionaba un poco, viendo la furgoneta en la que habíamos subido como un puntito blanco.
La bajada se hace por un caminito un poco feo. No es muy peligroso, porque no tiene tajo, pero sí bastante inclinación y piedras sueltas. Hay que ir con bastante cuidado.
En definitiva un día estupendo en mitad de una época de mucho estrés, una vía facilita pero entretenida y una oportunidad de refrescar y reaprender las técnicas de la escalada clásica. En breve postearé otra actividad realizada este fin de semana pasado, el corredor del Veleta.
domingo, 25 de octubre de 2009
Espeluznante
Hace mucho que no posteo para contar mis peripecias montañeras. No ha sido precisamente por falta de ellas, sino porque casi siempre me olvido la cámara y no puedo perpetuar tan nobles azañas. Sin embargo hoy Yamil y yo hemos ido ha hacer una vía que hacía mucho tiempo que tenía en mente y que creo que sí merece que la reseñe.
La vía en cuestión se llama La Espeluznante y se encuentra en el sector de Los Tajos de la Virgen, en la escuela de Los Vados, en Motril. Hace mucho tiempo fui una vez con mi hermano buscándola y no la encontramos. En realidad fue una suerte, porque aunque en el libro de Escalada en Andalucía le dan un grado máximo de 6a (una mierda pal Munilla), es una vía muy dura y entonces no hubiéramos podido hacer mucho. Sin embargo ahora Yamil y yo sí que tenemos grado como para hacerla. Para aquel que tenga interés en hacerla al final haré un pequeño resumen de grados, longitudes y material necesario.
Antes de ir nos informamos sobre la vía en anteriores reseñas, como esta, y aquí podéis ver los croquis.
Pues bien, de buena mañana (tampoco muy temprano, que no hace falta) salimos dirección a Motril y llegamos a Los Vados. Dejamos el coche junto a una caseta de electricidad e hicimos un pequeño picolabis para poder aguantar las más de 3 horas que nos esperaban escalando sin tregua.

Nota: Todas las fotos tienen una fecha insertada que está mal, eso me pasa por no configurar la cámara correctamente.
Bueno, después de redesayunar nos dirigimos hacia la pared, que desde el coche se veía impresionante.

Antes incluso de acercarnos a ella ya dimos con el primer obstáculo a superar. Al parecer como este año ha llovido mucho el río había crecido y era totalmente imposible cruzarlo sin mojarse. Así que nos tuvimos que decalzar y comprobar lo fría que estaba el agua.

Después seguimos avanzando hacia la pared buscando las marcas azules y rojas que sabíamos que marcaban el camino a la vía. Por suerte no fueron muy difíciles de encontrar.

Seguimos el camino, hasta que se separaron las rojas y las azules y estas últimas fueron las que nos llevaron al pie de nuestra vía. Esta está señalizada muy bien con una flecha, así que no hay pérdida.

Entonces empieza la vía. El primer largo tiene un grado de 6a (en nuestra opinión, teniéndo en cuenta que nosotros hemos aprendido en la escuela de Alfacar). Para empezar la primera chapa está a más de 4 metros del suelo, sin embargo esa subida es muy obvia y no da ningún problema llegar hasta ella. Después la vía es sencilla, con las chapas bastante alejadas entre ellas, pero sin posibilidad de dar contra el suelo porque la primera está muy alta. Así sin mucho problema llegamos a la primera reunión.

Inmediatamente después Yamil se lanza a por el siguiente largo.

El segundo largo es bastante más exigente. Hemos decidido darle una dificultad de 6a+. Además es aquí donde la vía empieza a ganarse su nombre. Los seguros están muy alejados unos de otros, más de cinco metros muchos de ellos. También hay algunos pasos que está protegidos por clavos en vez de parabolts. Estos clavos no dan mucha confianza, así que hace necesario extremar las preauciones. Con paciencia Yamil abre el largo y nos encontramos de nuevo en la siguiente reunión.

Aquí Yamil me hace el favor de cambiar el orden de la escalada. Me explico, generalmente uno abre largos alternos para así poder descansar entre uno y otro, pero como en esta vía los largos más difíciles son el segundo y el cuarto, decidimos que siga él abriendo el tercero y así me deja el cuarto para mi. Todo un detalle aunque después sudara lo mío para abrirlo, pero me hacía bastante ilusión.
Así que Yamil se dedica a abrir el siguiente largo, que decidimos graduar como V+. Es un largo bastante bonito, con muchos agarres que dan mucho juego y asegurado pues, ya sabéis, como el resto de la vía.

Al llegar los dos a la reunión nos concetramos para sacar el último y más difícil largo. Tanto nos concentramos que no nos acrodamos ni de hacernos foto ni nada. Después de un pequeño descanso me lancé a subirlo.
A este le damos un 6b. Realmente los pasos no son muy difíciles, como de 6a+, pero es muy mantenido. Una vez que uno se mete no tiene el menor respiro hasta que llega a la mitad y aún ahí no hay mucho sitio para reposar. Sin duda la mayor dificultad está a la entrada. Justo al principio tiene un par de pasos muy delicados, y uno no está protegido por un parabolt, sino por un clavo. En ese precisamente es donde se me ocurrió caerme. Afortunadamente el clavo aguantó y no fue más que un susto, pero vaya susto. Después tiene la subida por una fisura, donde hay una separación de unos 6 metros entre las chapas. Ahí me dio un poco (o un mucho) de miedo y me paré a mitad a meter un fisurero. Por suerte no me hizo falta y conseguí llegar a la siguiente chapa sin caerme. Finalmente la vía se relaja y conseguimos llegar a la reunión.

Una vez ahí hay dos opciones, o bajas rapelando o suber un trepadero de grado IV o así, pero sin seguros hasta otra reunión más arriba, después puedes bajar por un camino. Nosotros optamos por la segunda opción, pero usando unos fisureros para asegurar el largo. De eso se encargó Yamil, que tiene más experiencia en escalada clásica.
Bajar por el sendero tiene la ventaja de poder salir por arriba de la vía, que siempre es más bonito. Desde ahí pudimos ver todo lo que habíamos subido. Sin embargo hay que decir que el sendero tiene algunos tramos con mucha exposición, y hay que bajarlo con cuidado.

Finalmente el sendero llega hasta la base de la vía, de ahí otra vez hacia abajo, otro chapuzón en el río y a casita.
Resumen de la vía:
- Nombre, sector y escuela: La Espeluznante, Tajos de la Virgen, Los vados.
- Longitud: Unos 200 metros si sales por arriba.
- Dificultad: 6a, 6a+, V+, 6b, IV (sin proteger).
- Material necesario: Cuerda de deportiva, 14 cintas exprés (sin contar si chapas doble), asegurador/rapelador, juego de fisureros (opcional), casco, 2 material para reuniones (3 mosquetones de seguridad y una cinta plana), zapatos (si vas a bajar por el camino)
La vía en cuestión se llama La Espeluznante y se encuentra en el sector de Los Tajos de la Virgen, en la escuela de Los Vados, en Motril. Hace mucho tiempo fui una vez con mi hermano buscándola y no la encontramos. En realidad fue una suerte, porque aunque en el libro de Escalada en Andalucía le dan un grado máximo de 6a (una mierda pal Munilla), es una vía muy dura y entonces no hubiéramos podido hacer mucho. Sin embargo ahora Yamil y yo sí que tenemos grado como para hacerla. Para aquel que tenga interés en hacerla al final haré un pequeño resumen de grados, longitudes y material necesario.
Antes de ir nos informamos sobre la vía en anteriores reseñas, como esta, y aquí podéis ver los croquis.
Pues bien, de buena mañana (tampoco muy temprano, que no hace falta) salimos dirección a Motril y llegamos a Los Vados. Dejamos el coche junto a una caseta de electricidad e hicimos un pequeño picolabis para poder aguantar las más de 3 horas que nos esperaban escalando sin tregua.
Nota: Todas las fotos tienen una fecha insertada que está mal, eso me pasa por no configurar la cámara correctamente.
Bueno, después de redesayunar nos dirigimos hacia la pared, que desde el coche se veía impresionante.
Antes incluso de acercarnos a ella ya dimos con el primer obstáculo a superar. Al parecer como este año ha llovido mucho el río había crecido y era totalmente imposible cruzarlo sin mojarse. Así que nos tuvimos que decalzar y comprobar lo fría que estaba el agua.
Después seguimos avanzando hacia la pared buscando las marcas azules y rojas que sabíamos que marcaban el camino a la vía. Por suerte no fueron muy difíciles de encontrar.
Seguimos el camino, hasta que se separaron las rojas y las azules y estas últimas fueron las que nos llevaron al pie de nuestra vía. Esta está señalizada muy bien con una flecha, así que no hay pérdida.
Entonces empieza la vía. El primer largo tiene un grado de 6a (en nuestra opinión, teniéndo en cuenta que nosotros hemos aprendido en la escuela de Alfacar). Para empezar la primera chapa está a más de 4 metros del suelo, sin embargo esa subida es muy obvia y no da ningún problema llegar hasta ella. Después la vía es sencilla, con las chapas bastante alejadas entre ellas, pero sin posibilidad de dar contra el suelo porque la primera está muy alta. Así sin mucho problema llegamos a la primera reunión.
Inmediatamente después Yamil se lanza a por el siguiente largo.
El segundo largo es bastante más exigente. Hemos decidido darle una dificultad de 6a+. Además es aquí donde la vía empieza a ganarse su nombre. Los seguros están muy alejados unos de otros, más de cinco metros muchos de ellos. También hay algunos pasos que está protegidos por clavos en vez de parabolts. Estos clavos no dan mucha confianza, así que hace necesario extremar las preauciones. Con paciencia Yamil abre el largo y nos encontramos de nuevo en la siguiente reunión.
Aquí Yamil me hace el favor de cambiar el orden de la escalada. Me explico, generalmente uno abre largos alternos para así poder descansar entre uno y otro, pero como en esta vía los largos más difíciles son el segundo y el cuarto, decidimos que siga él abriendo el tercero y así me deja el cuarto para mi. Todo un detalle aunque después sudara lo mío para abrirlo, pero me hacía bastante ilusión.
Así que Yamil se dedica a abrir el siguiente largo, que decidimos graduar como V+. Es un largo bastante bonito, con muchos agarres que dan mucho juego y asegurado pues, ya sabéis, como el resto de la vía.
Al llegar los dos a la reunión nos concetramos para sacar el último y más difícil largo. Tanto nos concentramos que no nos acrodamos ni de hacernos foto ni nada. Después de un pequeño descanso me lancé a subirlo.
A este le damos un 6b. Realmente los pasos no son muy difíciles, como de 6a+, pero es muy mantenido. Una vez que uno se mete no tiene el menor respiro hasta que llega a la mitad y aún ahí no hay mucho sitio para reposar. Sin duda la mayor dificultad está a la entrada. Justo al principio tiene un par de pasos muy delicados, y uno no está protegido por un parabolt, sino por un clavo. En ese precisamente es donde se me ocurrió caerme. Afortunadamente el clavo aguantó y no fue más que un susto, pero vaya susto. Después tiene la subida por una fisura, donde hay una separación de unos 6 metros entre las chapas. Ahí me dio un poco (o un mucho) de miedo y me paré a mitad a meter un fisurero. Por suerte no me hizo falta y conseguí llegar a la siguiente chapa sin caerme. Finalmente la vía se relaja y conseguimos llegar a la reunión.
Una vez ahí hay dos opciones, o bajas rapelando o suber un trepadero de grado IV o así, pero sin seguros hasta otra reunión más arriba, después puedes bajar por un camino. Nosotros optamos por la segunda opción, pero usando unos fisureros para asegurar el largo. De eso se encargó Yamil, que tiene más experiencia en escalada clásica.
Bajar por el sendero tiene la ventaja de poder salir por arriba de la vía, que siempre es más bonito. Desde ahí pudimos ver todo lo que habíamos subido. Sin embargo hay que decir que el sendero tiene algunos tramos con mucha exposición, y hay que bajarlo con cuidado.
Finalmente el sendero llega hasta la base de la vía, de ahí otra vez hacia abajo, otro chapuzón en el río y a casita.
Resumen de la vía:
- Nombre, sector y escuela: La Espeluznante, Tajos de la Virgen, Los vados.
- Longitud: Unos 200 metros si sales por arriba.
- Dificultad: 6a, 6a+, V+, 6b, IV (sin proteger).
- Material necesario: Cuerda de deportiva, 14 cintas exprés (sin contar si chapas doble), asegurador/rapelador, juego de fisureros (opcional), casco, 2 material para reuniones (3 mosquetones de seguridad y una cinta plana), zapatos (si vas a bajar por el camino)
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