Bueno, mi estancia en Viena se acaba. El domingo vuelvo a Granada a que me de un poco el sol -que ya se le echa de menos-. Ayer para despedirnos fuimos a tomarnos un par de cervezas (o seis o siete, ¿quién sabe?)
Nos lo pasamos muy bien, el problema es que con tanto alcohol termina salieno uno con unas caras muy ridículas en las fotos. Como esta, por ejemplo:
Obviamente gran parte del tiempo se estuvo hablando de física, pero como el que más y el que menos se había tomado un par de cervezas terminaron saliendo unas teorías un poco estrambóticas de más. Ahí sí que me sentí como en casa. Iba a contarles mi teoría del perrato, pero me lo pensé mejor y rectifiqué a tiempo. No me la vayan a plagiar.
Me han quedado muchas cosas todavía que contar sobre la ciudad. El palacio de Belvedere, el museo de la música, ... Así que aunque vuelva ya a lo mejor os sigo dando la brasa un poco más.
Nos vemos en breve!!
viernes 4 de abril de 2008
Despedida
Publicado por
Daniel Manzano
en
6:29
1 comentarios
Etiquetas: viena
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